El Microestadio Rotili no solo vio el debut local del equipo femenino granate en la Liga Nacional: fue también el escenario de una nueva tradición.
El saludo inicial fue compartido entre las jugadoras de Primera y de formativas, en una escena que condensó el mensaje que atraviesa todo el proyecto del básquet femenino del club: «Juega Lanús. Juegan las Guerreras. Jugamos todas».
La propuesta, impulsada por el área de básquet femenino, busca reforzar los vínculos entre las formativas y el plantel superior.
Las niñas que participan no son seleccionadas por rendimiento: su presencia se define mediante un sorteo interno, lo que garantiza que todas tengan la posibilidad de vivir esta experiencia a lo largo de la temporada, acompañadas también por sus familias desde las tribunas.
“Las Guerreras somos todas: desde Mosquito hasta Primera, pasando por la Escuela de Adolescentes —un espacio pensado para quienes se acercan a este deporte en esta etapa de la vida— y también por el Mami Básquet, donde muchas mujeres se reencuentran con la cancha desde el disfrute y la pertenencia”, expresó Majo Ordoñez, presidenta del básquet femenino.
El saludo compartido no es solo una ceremonia: es una declaración de identidad. Una forma de mostrar que el deporte femenino no se construye en soledad, sino en comunidad. Que detrás de cada jugadora hay una historia, una categoría, una entrenadora o un entrenador, una familia. Que el básquet en Lanús es un entramado de vínculos que se teje desde la infancia y se proyecta hacia el futuro.




El área de básquet femenino trabaja activamente para difundir este deporte, fortalecer sus valores y abrir cada vez más espacios para que más niñas se acerquen a esta hermosa actividad.
Cada partido representa una oportunidad para consolidar vínculos, compartir experiencias y seguir construyendo una comunidad deportiva comprometida y con identidad granate.
La invitación está abierta a toda la familia del básquet: jugadoras, entrenadoras y entrenadores, familias, hinchas y referentes. A quienes ya están y a quienes todavía no llegaron.
A quienes sueñan con jugar y a quienes acompañan desde la tribuna. Porque en Lanús, el básquet femenino no es solo una disciplina: es una construcción colectiva.
Porque juega Lanús. Juegan las Guerreras. Jugamos todas.



