La lluvia obligó a parar el juego hasta hoy. Detener la pelota, pensar y reanudar las acciones cuando el cielo deje de llorar. Ya pasó el tiempo. La hora se acerca para el encuentro en Victoria, decisivo para las aspiraciones del Club Lanús. Tras muchas habladurías, llegó el turno del fútbol.
El presente tigrense no es alentador. La llegada de Gustavo Alfaro como director técnico, en reemplazo de Fabián Alegre, revitalizó las estructuras del equipo. Sin embargo, los últimos encuentros arrojaron una imagen deslucida del Matador, que volvió a caer en un pozo futbolístico.
Una de las facetas que rápidamente debe corregir Alfaro en su equipo es la defensiva. En los últimos cuatro compromisos, su cuadro ha sufrido una decena de goles. Es cierto, ha enfrentado siempre a rivales con un poder de fuego interesante o que en sus canchas muestran performances más interesantes. Pero no deja de ser una estadística alarmante.
A lo largo del certamen, Tigre ha dependido mucho del desequilibrio generado por Lucas Wilchez, dueño de un repertorio técnico por demás interesante. Acompañado por Facundo Bertoglio y Martín Galmarini (una garantía contra el lateral), el ex hombre de Colo Colo y Zaragoza, entre otros, representa siempre un potencial peligro.
En ataque son Leandro Garate, tanque de guerra, y Sebastián Rincón son los nombres que suelen acompañar al Chino Carlos Luna, ya un histórico del cuadro matador y siempre peligroso alrededor de las porterías.
¿El once más utilizado por Alfaro desde su llegada? Javier García; Erik Godoy, Ignacio Canuto, Juan Carlos Blengio y Pablo Cáceres; Kevin Itabel, Joaquín Arzura, Facundo Sánchez, Facundo Bertoglio; Carlos Luna, Sebastián Rincón.
Ese es Tigre. Un contrincante que ha mostrado facetas auspiciosas pero que posee las virtudes necesarias como para obtener buenos resultados. El Grana, como siempre, estará preparado para enfrentar al rival de turno. Y también a rivales externos.



