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“El proyecto lleva tiempo y hoy está dando sus frutos”

Dedicación, constancia, renovación, consagración y un profundo amor por el Club Lanús son algunas de las características que definen a Rodrigo Acosta, director técnico de la Reserva e ideólogo del equipo campeón de la Copa de la Liga Profesional 2022. Pero, claro, no está solo.

Si bien supo transmitir su impronta a cada jugador que estuvo bajo sus órdenes, el entrenador se entiende, junto a su cuerpo técnico, como uno de los eslabones que conforman el proyecto denominado Lanús: pasando por el fútbol infantil, las juveniles, la propia Reserva y la mismísima Primera División.

El título conseguido ante Estudiantes de La Plata en el estadio de Quilmes no cayó del cielo ni tomó por sorpresa a nadie: es la frutilla del postre de un trabajo en conjunto que lleva décadas ininterrumpidas en marcha y atravesado por un fuerte sentido de pertenencia que nos llena de Orgullo Granate.

“Si bien uno sabe el laburo que hace, con este segundo título lo confirma”, indicó Rodrigo, que anteriormente fue campeón con la Reserva de la Superliga 2019/20. “Después de eso vino la pandemia y se fueron 19 jugadores a Primera. Nos costó reordenar el plantel, agarrar nuevamente la idea”, agregó.

No obstante, el equipo se adaptó y consolidó un sistema de juego que le permitió volver a la cima. “Te convencés de que tu trabajo es bueno, de que volvés a ser el mejor. También te da una responsabilidad extra: si antes te querían ganar, imagínate ahora”, sostuvo el DT.

A pesar de sus cortos 36 años, Acosta no es un improvisado. Su pasión por el fútbol comenzó en Defensores de Glew, club de barrio del que es oriundo junto a su hermano, un tal Lautaro. Ambos formaron parte de la selección de Almirante Brown y en 1996 fueron captados y traídos a Cabrero y Guidi.

“Nació un amor incondicional hacia el Club Lanús porque nos dio mucho. Somos de orígenes muy humildes. Nunca nos hizo falta educación ni comida, pero sí todo lo demás”, recordó.

Rodrigo hizo su debut en la Primera del Grana en 2008, antes de ser transferido al Sevilla. Cuando regresó a Argentina, desarrolló su carrera en clubes del ascenso, donde vistió las camisetas de Temperley, Deportivo Morón y Brown de Adrogué, entre otros. Con este último, obtuvo dos ascensos.

Una osteocondritis lo terminó alejando de la práctica del fútbol en 2015 pero, en enero de 2016, retornó a Lanús y empezó a trabajar como ayudante de campo en la Reserva de Ezequiel Carboni. Al mismo tiempo, recaló en las infantiles, donde hizo sus primeras armas como DT principal.

Dos años más tarde, quedó a cargo de la Reserva en lo que sería el inicio de un trayecto marcado por las características que definen a la institución: compromiso, dedicación, sentido de pertenencia y triunfos. Además de su sabiduría y sus conocimientos a la hora de armar los partidos, Rodrigo es conocedor de algo fundamental: sabe cómo se trabaja en Lanús.

“Es imposible decir que esto es solo producto de la Reserva. Un 80 por ciento de nuestros jugadores vienen de infantiles y el cien por ciento, de las juveniles. Hay muchísima gente detrás de esto. El proyecto lleva su tiempo y hoy está dando sus frutos. Esto no es de un día para el otro”, subrayó.

En cuanto al análisis de la Copa de la Liga 2022, que culminó con un nuevo trofeo para las vitrinas Granates, el estratega hizo hincapié en la fortaleza mental del equipo, que atravesó una racha negativa en cuanto a los resultados pero que superó sosteniendo el esquema y la convicción de que se iba por buen camino.

“Era la quinta fecha y teníamos cinco puntos, eso te pone a tambalear un poco. Pero sentíamos que estábamos bien y no nos fuimos del eje. Tuvimos una racha de cinco victorias al hilo que nos metió en zona de clasificación, pero el rendimiento fue el mismo que cuando no ganábamos. Cuando las cosas no salen, uno cree que hay que cambiar, pero los chicos estaban convencidos”, resaltó.

Además de la superioridad que definió a Lanús a lo largo del certamen, el mismo quedó marcado por la eliminación a Banfield en los cuartos de final, por penales. “Ahí estuve muy nervioso. Sabía que, si sorteábamos ese obstáculo, íbamos solos. Fuimos amplios dominadores contra Central Córdoba y, ante Estudiantes, nunca peligró la victoria”, indicó.

Si bien aseguró que su cabeza está puesta en el día a día y en volver a pelear arriba con la Reserva, Acosta deslizó que uno de sus sueños es dirigir a la Primera. “Me gustaría ser el DT de Lanús algún día con Lautaro. Amo a este club, imaginate ganar algo acá. Hoy apoyamos a Jorge Almirón y seguimos promoviendo jóvenes”, enfatizó.

El agradecimiento de Rodrigo por este presente se extiende a cada eslabón que conforma el proyecto de Lanús, dirigentes y familiares, pero principalmente a los jugadores. “Ellos son los que creen en nuestra idea y saben que no es fácil. Muchos dicen que es arriesgada, pero la llevan con naturalidad”, sentenció.

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