Salen de memoria a la hora de pensar en la formación del Grana, como una gimnasia automática y espontánea. Sus apellidos son sinónimos de pertenencia, de una relación perdurable con el club, que inclusive se erigen en marcas históricas en las estadísticas. Sebastián Chaine y Martín Franchino vuelven a coincidir en la pintura de Lanús, para afrontar la edición 2025/26 de la Liga Argentina.
La magnitud de sus vínculos se puede dimensionar en los datos impresionantes, porque el pivote jugará su décima temporada con el manto granate, mientras que el ala pivote la octava (de manera consecutiva). Una continuidad que escasea en el profesionalismo y que simboliza el grado de importancia de ambos jugadores para la institución.
Tras una 2024/25 exitosa, en la que se accedió hasta las finales de la Conferencia Sur, Lanús vuelve a apostar sus fichas para transformarse en protagonista de la categoría. Ya en la recta final de la preparación, Franchino y Chaine palpitan este desafío.
El capitán de Lanús aportó su mirada de esa determinación loable de activar la pretemporada con anterioridad, por eso contó las razones: “La verdad que nosotros elegimos llegar antes, ya en agosto estábamos entrenando y eso fue una elección nuestra. Tomamos esa decisión de estar antes de lo pactado porque tenemos un objetivo en común y creo que entrenando se consigue”. A pesar de toda esa montaña de semanas antes del debut de la competencia, Martín aclaró: “No se nos hizo larga la pretemporada para nada, se está formando un grupo humano tremendo”.
Esa convivencia de largas horas de trabajo, de muchas jornadas de esfuerzo, ha repercutido como secuela en una amalgama. Y así lo explicó Franchino: “Bueno de la mano de Manu, que siempre dice lo mismo que él contrata primero buenas personas y después buenos jugadores y se está viendo reflejado porque la verdad que nos llevamos de diez. Nos juntamos un montón de veces, nos llevamos bien adentro de la cancha, nos juntamos fuera de la cancha, nos vemos seis días a la semana y después los domingos nos juntamos a comer. Está siendo espectacular”.
En cuanto a la ansiedad por comenzar el periplo por la Fase Regular, el interno compartió su manera de gestionar esta espera. “En mi caso, no es que se me haga denso, sino soy un poco ansioso y quiero ya empezar a jugar, pero nada, la paso bien viniendo a entrenar”, manifestó y señaló un aspecto positivo de esa carga de trabajo previo: “Somos un equipo prácticamente nuevo, con un cuerpo técnico nuevo. Entonces, me parece que nos favorece un poco el hecho de que sea más larga de lo normal”.
El Grana acumula una serie de temporadas sumamente positivas, con recorridos muy productivos. En cuanto a las enseñanzas recopiladas de esos instantes decisivos de playoffs, Franchino reflexionó: “Lo que aprendí es que si bien hay que estar preparado física y tácticamente, y todo lo que tenga que ver con el basquet, es muy importante la cabeza, prepararse para ese momento, para partidos con cancha llena y que se juegan cosas importantes”.

Ha transitado los listones de todas las categorías con la casaca de Lanús, por eso Chaine experimenta una aventura disímil a todas con esta renovación. Y sobre las sensaciones que lo abordaron ante la propuesta de prolongar otro año más su vínculo, el pivote describió con las emociones a flor de piel: “La verdad que muy feliz de poder seguir en el club que tanto quiero y de poder compartir con mi familia y amigos el día a día. No tiene precio poder rodearse de la gente que uno quiere”.
En el espejo retrovisor se contemplan una tonelada de temporadas en el universo del profesionalismo, con una gama variopinta de vivencias. A los 38 años, en el alma de Sebastián late el fuego de la competitividad, por eso explicó su modo de asumir este reto: “Me agarra muy maduro, la verdad que estoy en la recta final de mi carrera disfrutando todos los días de poder seguir haciendo lo que me gusta, compitiendo a un alto nivel y en un club que siempre quiere ir para arriba”.
Las bifurcaciones del destino vuelven a cruzar a Chaine con Manuel Anglese, con quien ascendió a la élite hace tres temporadas, por eso dispone de todo el sustento para iluminar su visión de la designación del nuevo entrenador. “La verdad que contento de que Manu pueda volver a trabajar en el club, en su ciudad con sus seres queridos. Sé de su capacidad de trabajo y estoy seguro que va a potenciar al equipo para sacar nuestra mejor versión de todos”.
Movilizado por la actitud de aportar sus cualidades a un entramado colectivo, Chaine relató su rol en esta versión de Lanús: “Haciendo lo que el equipo necesite para ganar. Tratar de ser un buen ejemplo para los chicos más jóvenes y aportar mi experiencia en los momentos que haga falta. Si el equipo necesita puntos tratare de hacerlos, si necesita pases paseré la pelota y si hace falta alentar a los demás se alentará”.
Para culminar, el interno profundizó en este rasgo tan distintivo, y único, de tantas batallas desplegadas con la camiseta del Grana. “A veces dimensionó y otras no. Uno normaliza ya pertenecer. No tengo el número exacto de partidos, y me encantaría saberlo, pero es una vida dentro de un club tan grande y mirar un poco para atrás y ver que pasamos tantas cosas juntos con el club me llena de orgullo y responsabilidad. Uno espera poder darle al club algo de lo que tanto me dio”, exteriorizó.




