El Granate consiguió una victoria increíble ante Quilmes y barrió la serie 3-0.
Una noche de ensueño, de esas que se incrustan en la memoria y que marcan a fuego a los testigos. La adversidad diseñó el contexto, con un recinto complejo y un rendimiento errático. Con todos esos condimentos en contra, Lanús logró revertir un trámite esquivo y se recuperó en el momento indicado para vencer a Quilmes, en Mar del Plata.
El Granate experimentó un primer tiempo magro, en el que cayó en las telarañas del rival, a tal punto que llegó a perder por 18 puntos y se retiró al descanso con una desventaja de 13 (48-35). Más allá del tablero electrónico, el equipo de Saborido sufría un funcionamiento incómodo, sin fluidez. Por eso, la remontada en el complemento se tornó maravillosa y le posibilitó imponerse 85-76.
Con ese triunfazo, Lanús resolvió 3-0 la serie de cuartos de final de la Conferencia Sur, para ratificar las credenciales que demostró a lo largo del Torneo Clausura y ahora aguarda rival para las semifinales, que saldrá del duelo entre Pico Football Club (La Pampa) y Gimnasia y Esgrima La Plata.
Una de las claves de la recuperación se centró en la segunda unidad, con esa formación que utilizó el entrenador de los suplentes, que se cargaron al hombro la responsabilidad de elevar la intensidad defensiva y hallar soluciones a un ataque que venía bajo de efectividad. Así se destacaron las actuaciones de Alan Moreno, Mariano Gago, Martín Franchino y Gil Atencio, quienes corroboraron que el Grana posee un plantel profundo, lo que se erige en un plus. Luego de semejante alegría, Lanús se alistará para iniciar otra llave de eliminación, en la que dispondrá de ventaja de localía y que iniciará el 12 de abril en el Antonio Rotili.
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